Esta historia se desarrolla antes de la llegada de los españoles al continente americano, durante el Imperio Incaico.
A fin de conocer y explorar sus dominios, la autoridad máxima de los Incas mandó a realizar expediciones en busca de nuevos ingredientes culinarios.
Un día, el Inca ordenó llamar al guerrero más valiente y leal de su ejército, Apu. El Inca le dijo que en las expediciones encontraron plantas con espinas que provocan un dolor terrible al tener contacto con ellas, además de estar protegidas por una enorme serpiente que ataca al que osa aproximarse “…y sólo uno de los chaskis logró sobrevivir a tal encuentro”. Entonces, Apu le contestó, muy seguro de sí mismo, “… destruiré ese monstruo y vengaré la muerte de mis hermanos”.
Apu arma un plan y manda al guerreo más ágil a que conduzca a la gran serpiente a una hoguera, preparada por otros miembros del ejército.
Una vez ahí, un soplido de la astuta serpiente frustra el plan. Luego, lanza su veneno sobre Apu
quien cae adormecido inmediatamente. Entonces, Chunta, el guerrero más fuerte, toma a la serpiente del vientre y la lanza contra los cactus. Al intentar escapar, la enorme víbora se enreda en la espinosa planta, y de esa manera encuentra la muerte.
Los guerreros llevaron la cabeza de la serpiente al Inca a fin de tranquilizar a la población y aprovecharon para llevar un gajo de la planta que los salvó de la muerte y que no tardó en ramificarse a lo largo de la región y en regalar su delicioso fruto.